Si me decidí a ver este film de entre otros dos de temática similar (Ninfomanía y Joven y bella) fue por un reducido número de reseñas que lo elogiaban, en contraste con todas las opiniones y críticas en torno a Ninfomanía. La cineteca nacional siempre sorprende por la calidad de films, a pesar de que tengo que emigrar más de dos horas para ver cine decente.
Advierto que soy profano en el séptimo arte y prueba de ello es el adjetivo mamón que acabo de usar, y aunque no voy a dar una crítica sesuda y docta tampoco puede decirse que peco de completa ignorancia. Digamos que es una crítica inofensiva.
El film me sorprendió por el enorme paralelismo que existe entre los personajes y la adolescencia mexicana. Pobreza, pésimo sistema educativo, ignorancia, falta de amor propio y le añadimos un desesperado deseo de obtener status por medio de la ostentación. Los personajes bien pueden, y lo digo sin ofender, ser sustituidos por jóvenes de Tepito, Iztapalapa, Nezahualcóyotl y un largo etcétera.
Si bien la película podría analizarse desde varios aspectos bien podríamos llamarla: retrato de la desesperación. Jasna, protagonista del film, está hasta la madre de todo, razón por la que decide entregarse a los placeres más inmediatos: sexo, drogas, pedas, sexo, vandalismo, sexo... y para que quede registro de su estupidez decide grabar lo que pueda con su nuevo smartphone. Nos queda clara la posición de Jasna, pero para que no quede duda alguna se echa mano del ya recurrido sexo explícito. Felaciones en público, masoquismo soft, masturbación... elementos que pudieron obviarse pero les da una sustancia transgresora propia de esta época.
Llegan momentos en los que se cree estar viendo lo más banal del mundo, sensación semejante a la experimentada al ver videos de borracheras, y de hecho así es. Esos momentos muestran de forma realista el sano entretenimiento de miles de jóvenes. Desesperanza, alimento de la juventud.
El deseo de status es otro aspecto interesante. El lugar donde se desarrolla la historia está poblado de gente humilde con hijos que desean a toda costa enmascarar su miseria. Hambrientos de consumo recurren al objeto de bajo costo, a la imitación ostentosa, al objeto brillante. Ropa atrevida, chamarras de gorros afelpados, mucho maquillaje. Querer pasar por una clase social inalcanzable con el mínimo de recursos. ¿Les suena conocido?
Así las cosas, un retrato cruel pero realista. Lo más notable del film es la ausencia de una moraleja simplona propia de las telenovelas mexicanas. No hay ningún príncipe azul, de hecho solo hay un estúpido mamarracho, estereotipo del macho alfa; ni tampoco hay princesa a la cual salvar, Jasna llega a caer tan mal que más de una vez se desea cachetearla por imprudente, snob y pendeja. Es más, el final no puede ser más paradójico y escalofriante pero se agradece la ausencia de un cambio místico e inverosímil en la personalidad de Jasna, o bien la solución al puro estilo del Deus ex machina.
Klip excede su mensaje por sus escenas de sexo explícito, pero no cabe duda de que es un registro social contemporáneo de gran valor. Escapa a los traumas personales propios del cine de autor y se concentra en dialogar con sinceridad y sin pelos en la lengua.
Klip (Serbia, 2012)
Dir. Maja Milos
Cast. Isidora Simijonovic, Vukasin Jasnic, Sanja Mikitisin
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